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Familias y colectivos caminarán este 30 de agosto desde la Catedral de Guadalajara hasta el Santuario de los Santos Mártires. La conmemoración ocurre mientras un informe de la Universidad Iberoamericana advierte que, si se toma el registro estatal, Jalisco tendría 16 mil 170 desaparecidos y pasaría al primer lugar nacional.

Por Cuauhtémoc Villegas Durán

Este domingo 30 de agosto no todas las personas que lleguen a la Catedral de Guadalajara caminarán solas.

Algunas llevarán fotografías.

Otras, fichas de búsqueda.

Nombres impresos de hijos, hijas, hermanos, padres, madres y esposos que un día salieron de casa y no volvieron.

Con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, familias de víctimas, colectivos de búsqueda y organizaciones de la sociedad civil fueron convocados a reunirse a las 10:30 de la mañana en la Catedral de Guadalajara para caminar hacia el Santuario de los Santos Mártires, donde se celebrará una misa conmemorativa.

La invitación pide expresamente a las familias llevar fotografías, fichas y lonas de sus seres queridos desaparecidos para que sus rostros estén presentes.

“Porque cada rostro tiene un nombre, cada nombre tiene una historia y cada familia merece verdad y justicia”, dice la convocatoria.

Pero detrás de los rostros que este domingo recorrerán Guadalajara existe una realidad estadística mucho más grande.

Y ni siquiera los registros oficiales coinciden sobre su tamaño.

12 mil 785 o 16 mil 170

El informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006-2024), publicado este mes por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, encontró una diferencia extraordinaria entre los registros nacional y estatal de personas desaparecidas.

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas contabilizaba más de 12 mil 785 casos en Jalisco, cifra que colocaba a la entidad en el tercer lugar nacional.

El Registro Estatal de Personas Desaparecidas, en cambio, reportaba 16 mil 170.

Son 3 mil 385 personas de diferencia.

Y la conclusión de las investigadoras es contundente: de incorporarse la cifra estatal al Registro Nacional, Jalisco pasaría a ocupar el primer lugar nacional en desapariciones.

No es una diferencia menor ni exclusivamente estadística.

Tres mil 385 personas equivalen a tres mil 385 historias cuyo registro cambia dependiendo de cuál base oficial se consulte.

Debajo de Jalisco están los otros números

La dimensión de la tragedia aparece también bajo tierra.

La investigación documentó en Jalisco 263 fosas clandestinas entre 2006 y septiembre de 2024 y contabilizó la recuperación de al menos mil 157 cuerpos.

Un promedio aproximado de cuatro personas por fosa.

Aunque otras entidades tienen mayor número de fosas, Jalisco concentra por sí solo 14 por ciento de los cuerpos encontrados en fosas clandestinas a nivel nacional dentro de la investigación.

También aquí aparecen diferencias entre fuentes.

El análisis encontró que los medios de comunicación documentaron 627 cuerpos más que las fiscalías en Jalisco: aproximadamente dos registrados periodísticamente por cada uno reportado oficialmente.

Otra vez, dos fuentes.

Dos números.

La misma tragedia.

Tlajomulco, el epicentro

Dentro de Jalisco existe un municipio que sobresale sobre prácticamente todo México: Tlajomulco de Zúñiga.

Entre 2006 y 2024 fueron contabilizados allí 314 cuerpos recuperados de fosas clandestinas. El municipio concentra alrededor de 27 por ciento de los cuerpos encontrados en Jalisco.

Pero es la cronología la que revela la profundidad del problema.

El 91 por ciento de los cuerpos localizados en Tlajomulco durante el periodo analizado corresponde a 2018-2024.

Entre 2019 y 2024, Tlajomulco encabezó incluso la lista nacional de municipios analizados por la Ibero, con 287 cuerpos exhumados, seguido por Tecomán, Colima, con 200; Ixtlahuacán, Colima, con 170; Tijuana con 162 y Hermosillo con 150.

La desaparición tampoco quedó confinada a despoblados y barrancas.

El informe señala que Tlajomulco tiene más de 77 mil viviendas deshabitadas y que casas abandonadas y fraccionamientos han sido aprovechados para ocultar cuerpos.

En Villa Fontana Aqua, entre 2018 y 2024, hubo al menos siete intervenciones que permitieron localizar 10 fosas y 17 cuerpos.

En Chulavista fueron encontradas siete bolsas con restos humanos enterradas en un parque, a unos metros del lugar donde jóvenes jugaban básquetbol.

Las fosas terminaron conviviendo con la ciudad.

Una crisis que atravesó gobiernos

La dimensión política tampoco puede separarse de la cronología, aunque la coincidencia temporal por sí sola no demuestra responsabilidad ni causalidad.

Tlajomulco fue uno de los lugares donde se construyó el proyecto político encabezado por Enrique Alfaro Ramírez, quien gobernó el municipio entre 2010 y 2011 y posteriormente llegó a Guadalajara y al gobierno de Jalisco.

Y precisamente durante 2018-2024, el sexenio de Alfaro, se concentra 91 por ciento de los cuerpos documentados por la investigación en Tlajomulco durante todo el periodo 2006-2024.

La geografía de las fosas, sin embargo, no termina allí.

Entre los municipios jaliscienses que aparecen en los grandes registros de cuerpos y fosas del estudio están también Zapopan, Tonalá, El Salto, Juanacatlán, La Barca y Ocotlán.

En Ocotlán fueron documentados 67 cuerpos en una sola fosa localizada en 2014.

La crisis terminó extendiéndose por buena parte del territorio metropolitano y estatal.

Pablo Lemus —quien no gobernó Tlajomulco, sino Zapopan y posteriormente Guadalajara— sucedió a Alfaro como gobernador en diciembre de 2024.

El problema de los desaparecidos, por tanto, atravesó administraciones municipales y llegó hasta la actual administración estatal.

Una caminata entre los ausentes

Por eso la misa de este 30 de agosto tiene una dimensión que rebasa lo religioso.

La convocatoria parte de la Catedral de Guadalajara.

Después vendrá la caminata.

Al final estará el Santuario de los Santos Mártires.

Pero durante el recorrido estarán también quienes faltan.

Las familias llevarán sus fotografías precisamente porque la desaparición tiene una característica particularmente cruel: deja una ausencia sin certeza.

No hay despedida.

No siempre hay cuerpo.

Muchas veces tampoco existe una explicación.

Y, como demuestra ahora la investigación de la Universidad Iberoamericana, en Jalisco ni siquiera existe una sola cifra oficial capaz de decir cuántas personas faltan.

El Registro Nacional habla de 12 mil 785.

El estatal, de 16 mil 170.

Mientras las instituciones discuten bases de datos, este domingo las familias volverán a hacer aquello que llevan años haciendo:

ponerles rostro a los números y salir a buscar a quienes el Estado todavía no ha podido encontrar.

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