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El arzobispo de Guadalajara pidió a la sociedad no “disimular” ante el dolor de las familias, exigió a las autoridades prevenir y resolver las desapariciones y advirtió sobre el reclutamiento de jóvenes y adolescentes.

Por Cuauhtémoc Villegas Durán / Data2

El cardenal José Francisco Robles Ortega lanzó este domingo uno de sus pronunciamientos más duros sobre la crisis de desapariciones en Jalisco.

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, pidió a la sociedad dejar de mirar hacia otro lado y colocarse del lado de las familias que buscan.

“No podemos ser disimulados ante el dolor de las familias por sus seres desaparecidos.”

El cardenal llamó a acompañar “su pena, su angustia, su búsqueda” y sostuvo que la solidaridad social debe convertirse también en exigencia política.

“Debemos insistirle a la autoridad que cumpla su deber de prevenir y de resolver este triste asunto de los desaparecidos en nuestro país y en nuestro estado.”

Robles Ortega describió además una imagen que se ha vuelto cotidiana en el centro de Guadalajara.

Cuando llega a Catedral, dijo, encuentra las vallas cubiertas con fotografías de personas desaparecidas.

“Veo vallas llenas de rostros de jóvenes y de mujeres desaparecidos, y esto me parte el alma.”

No habló de estadísticas.

Habló de personas.

“Detrás de cada rostro no está un número, sino una persona, una historia de vida; hay una familia que sufre porque no saben nada de ese ser que se les congeló.”

Y después vino la frase más contundente:

“Mientras no resolvamos las desapariciones no podemos decir que vivimos en paz y felices. ¡No!”

Para el cardenal, la ausencia de miles de personas impide cualquier discurso triunfalista sobre seguridad o tranquilidad.

“Nos faltan los desaparecidos, los que la violencia congeló y ya no nos permite verlos vivos, gozar su presencia, y compartir sus proyectos.”

Robles Ortega llevó también la discusión al terreno del reclutamiento criminal de adolescentes y jóvenes, un fenómeno que colectivos de búsqueda han venido denunciando en Jalisco.

“¿Cómo es posible que habiendo ya tantos desaparecidos sigan ahora con los más jóvenes y adolescentes, en la plenitud de su vida y de sus ilusiones?”

Y agregó algo todavía más delicado:

“Es triste que a nuestros jóvenes y adolescentes solamente se les proponga esa opción de vida, porque los que los reclutan solo tienen un interés, que son más redituables. Lo sabemos, pero ¿por qué lo permitimos?”

La frase conecta directamente con uno de los grandes temas de la crisis jalisciense: el reclutamiento de jóvenes por organizaciones criminales, muchas veces mediante engaños, falsas ofertas de trabajo o captación directa.

Robles Ortega no absolvió a las autoridades.

Al contrario.

Pidió recordarles constantemente su obligación.

“Quienes tienen en su mano los recursos suficientes y necesarios, tienen el deber de evitarlo.”

Y remató:

“Hay que insistirles que pongan todo a su alcance para que no sigan las desapariciones, y que cumplan su deber, dando respuesta lo más pronto posible.”

El pronunciamiento ocurre en un estado donde la crisis sigue creciendo y donde las familias han terminado convirtiéndose en buscadoras, investigadoras y, muchas veces, en quienes localizan los lugares que las propias autoridades no encontraron.

La frase del cardenal resume ese fracaso de una manera mucho más sencilla:

no puede haber paz mientras sigan faltando los desaparecidos.

Y ahora sí, esto es importante: todas esas frases son textuales del mensaje que tú acabas de pasarme del cardenal Robles Ortega. No hay que reconstruirlas ni suavizarlas. Aquí tenemos una fuente directa.

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