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Foto/Ajo Blanco/Cuauhtémoc Villegas Durán

A Villa Juárez la crearon 19 diputados, pero José Manuel González Mota decidió llevar el asunto a una instancia superior.

A Dios Padre.

Después de meses de pleitos, estudios, acusaciones, protestas, foros y una sesión del Congreso rodeada por policías, el todavía alcalde de Asientos y Fernando Alférez Barbosa, coordinador de Morena, terminaron frente a frente discutiendo la creación del municipio número 12 de Aguascalientes.

Alférez hablaba de leyes, dinero, participaciones federales y de un municipio que, según él, estaba naciendo por el capricho político de González Mota.

Mota respondió primero desde la política.

Y después desde la eternidad.

En el intercambio del viernes le recordó a Alférez que existe la ley de los hombres, pero también la de Dios; que Dios está primero y que, finalmente, “el mayor juez se llama Dios Padre”.

Ahí prácticamente terminó la discusión.

Porque contra Dios ya no alcanza ni la mayoría calificada.

Y así nació Villa Juárez.

O casi.

Porque incluso después de haber recibido 19 votos en el Congreso todavía faltan trámites constitucionales antes de que el municipio exista plenamente. Pero para González Mota la sentencia parece haber sido pronunciada desde bastante más arriba que el Palacio Legislativo.

Una historia de 40 años

Sería injusto reducir todo el movimiento a González Mota.

La idea de convertir a Villa Juárez en municipio no apareció este año y tampoco nació en una oficina del Congreso. Sus promotores hablan de una lucha de más de cuatro décadas, algo que el propio alcalde ha reiterado al defender el proyecto y al negar que haya sido diseñado para fabricarse otra presidencia municipal.

Villa Juárez tampoco es una comunidad insignificante inventada para justificar un nuevo Ayuntamiento.

Desde hace décadas compite demográficamente con la propia cabecera de Asientos.

Los datos históricos del INEGI resultan reveladores: en 1970 Asientos tenía mil 920 habitantes y Villa Juárez mil 756; para 1980 Villa Juárez ya tenía 2 mil 161 habitantes, frente a 2 mil 101 de Asientos. En 1990 Asientos volvió a colocarse por encima, pero las dos localidades ya aparecían como los principales polos de población del municipio.

El crecimiento continuó.

El Censo de 2020 colocó a Villa Juárez como la localidad más poblada de Asientos, con 5 mil 976 habitantes, por encima de la cabecera municipal, que tenía 5 mil 248. El municipio completo tenía entonces 51 mil 536 habitantes.

Eso explica una parte importante de la disputa.

No se está independizando una ranchería.

Se está separando del municipio su mayor centro poblacional.

La iniciativa que partió Asientos

La iniciativa formal fue presentada el 14 de mayo de 2026 por los diputados Luis Salvador Alcalá Durán y Heriberto Gallegos Serna, a partir de una petición impulsada por el Comité Ciudadano Pro Municipio 12 Villa Juárez. Los promotores entregaron alrededor de 15 mil firmas de respaldo.

Según el proyecto aprobado, el nuevo municipio tendría aproximadamente 26 mil 667 habitantes, distribuidos en 112 localidades, mientras que el territorio restante de Asientos conservaría unos 24 mil 438 habitantes.

La división territorial finalmente aprobada deja a Villa Juárez con alrededor de 465.41 kilómetros cuadrados y a Asientos con 179.82 kilómetros cuadrados.

Es decir: no sólo se dividió una administración.

Se partió geográfica, económica y políticamente uno de los municipios históricos de Aguascalientes.

Y ahí empezó el verdadero pleito.

¿Independencia o capricho?

Fernando Alférez decidió ponerle nombre y apellido al adversario.

Para el coordinador de Morena la creación del municipio número 12 no respondía suficientemente a criterios técnicos ni financieros, sino al “mero capricho” de González Mota.

Y fue todavía más lejos.

Lo bautizó “Don Perpetuo”, en referencia al cacique creado por Rius en Los Supermachos.

La comparación no era gratuita.

González Mota ha tenido una larguísima presencia en la política de Asientos y sus adversarios han convertido esa permanencia en uno de los argumentos centrales contra la municipalización.

Mientras tanto, el propio Mota ha dicho que no pretende convertirse en el primer alcalde electo de Villa Juárez. Tras la aprobación incluso dio su “palabra de hombre” de que no buscará esa presidencia municipal en 2027, aunque también anunció su interés por competir por una diputación federal.

Así que, por ahora, Don Perpetuo promete no perpetuarse allí.

Ya veremos.

El argumento que no se puede despachar con una broma

Pero Alférez y Morena pusieron sobre la mesa algo que sí merece una respuesta seria.

El dinero.

Un municipio no vive solamente del orgullo de tener bandera, escudo, presidente y regidores.

Necesita pagar policías.

Recolectar basura.

Mantener calles.

Proporcionar agua y alumbrado.

Tener funcionarios.

Cobrar impuestos.

Comprar patrullas.

Pagar nómina.

Y sobrevivir.

El Colegio de Economistas de Aguascalientes cuestionó desde junio que la iniciativa acreditara plenamente los requisitos establecidos por la Ley Municipal. Entre ellos están la autosuficiencia económica, contar con recursos suficientes y, especialmente, que la separación no provoque un daño financiero al municipio de origen.

Los economistas estimaron además un costo adicional cercano a 35 millones de pesos para montar la nueva estructura municipal.

Morena agregó otro dato durante la sesión.

El diputado Rodrigo González Mireles advirtió que el propio expediente indicaba que Asientos podría perder hasta 40 por ciento de sus ingresos después de la separación.

Ésa no es una discusión celestial.

Es perfectamente terrenal.

Porque Dios podrá juzgar a los hombres, pero las participaciones federales las manda Hacienda.

Mota contra Alférez

Y entonces llegó el encuentro.

Afuera del Congreso estaba González Mota.

Adentro y afuera estaba también la oposición de Morena.

Fernando Alférez trató de explicar que su bancada no se oponía al progreso de Villa Juárez, sino a crear un municipio que pudiera terminar financieramente incapacitado y dependiendo de las participaciones federales.

Mota recordó entonces el pasado político de Alférez.

El intercambio degeneró por momentos en esa forma tan mexicana de debatir en la que primero desaparecen los argumentos y después aparecen las biografías.

“Entonces no te gustó el gobierno de Cuco Esparza, si ahí empezaste a mamar del gobierno”, le respondió González Mota al diputado, según la crónica publicada por Hidrocálido.

Extrañamente, la discusión no terminó a golpes.

Terminó entre risas.

Ambos se recordaron episodios de su pasado político y finalmente relajaron el enfrentamiento.

Pero faltaba Dios.

Porque Mota llevó finalmente el pleito a su conclusión moral: por encima de la ley del hombre está la de Dios; Dios es primero y el mayor juez se llama Dios Padre.

Y ahí está quizá la mejor síntesis de todo este nacimiento municipal.

Alférez puso al municipio frente a los economistas.

Mota lo puso frente a Dios.

Mientras ellos discutían, Asientos protestaba

El problema es que detrás del divertido encontronazo había un conflicto bastante menos divertido.

Habitantes de Real de Asientos se manifestaron contra la separación y terminaron tomando el Palacio Municipal.

Exigieron además una auditoría a la administración de González Mota.

Sus reclamos fueron claros: sostienen que la cabecera histórica perderá territorio, población, actividad económica e ingresos, mientras conservará necesidades y obligaciones.

El movimiento favorable a Villa Juárez dice exactamente lo contrario.

Sus habitantes argumentan que durante años han tenido que depender de una cabecera distante para servicios y decisiones administrativas y que una autoridad propia permitirá invertir allí los recursos que genera la región.

Dos comunidades que durante décadas formaron un municipio ahora miran el mismo decreto de maneras opuestas.

Para unos es independencia.

Para otros, despojo.

El Congreso rodeado de policías

La tensión fue suficiente para que el viernes el Congreso amaneciera resguardado por fuerzas de seguridad estatales y municipales.

Hubo vallas alrededor del recinto y de la Plaza de la Patria.

Una fotografía peculiar para el nacimiento de un municipio: los representantes populares votando mientras a los representados se les mantenía a distancia.

Dentro del Congreso, la división partidista fue casi perfecta.

PAN y sus aliados impulsaron la iniciativa. El PRI y el PRD votaron a favor. También lo hizo la diputada del Partido Verde Genny López Valenzuela, rompiendo en este tema con la postura que habitualmente comparte con Morena.

Los siete diputados morenistas votaron en contra.

La representante de Movimiento Ciudadano no asistió.

Resultado:

19 votos a favor.
7 en contra.
0 abstenciones.

La mayoría necesaria para reformar la Constitución local quedó reunida.

El mapa cambia por primera vez en 34 años

No es un acontecimiento menor.

Aguascalientes llevaba 34 años sin crear un municipio.

La última transformación de este tamaño ocurrió en 1992, cuando surgieron El Llano y San Francisco de los Romo.

Desde entonces generaciones enteras aprendieron el mapa de Aguascalientes con once municipios.

Ahora tendrán que aprender doce.

Pero existe otra precisión fundamental:

Villa Juárez todavía no es un Ayuntamiento funcionando.

Lo aprobado por los diputados es la creación jurídica y la reforma del artículo 9 de la Constitución estatal.

La minuta debe pasar a los ayuntamientos de Aguascalientes y obtener la aprobación de la mayoría exigida constitucionalmente antes de completar la declaratoria.

Después vendrá la transición.

El Congreso deberá integrar un Concejo Municipal Provisional de siete personas, que comenzaría funciones el 1 de enero de 2027.

Asientos seguirá proporcionando los servicios municipales en el territorio de Villa Juárez hasta el 14 de octubre de 2027.

En las elecciones de 2027 se elegirá al primer Ayuntamiento de Villa Juárez.

Y el 15 de octubre de 2027, si todo el procedimiento constitucional se completa, comenzará verdaderamente la vida ordinaria de los dos gobiernos municipales separados.

Por ahora existe el decreto.

Todavía falta construir el municipio.

La paradoja de salvar a Asientos partiéndolo

Entre los argumentos a favor hubo uno especialmente interesante.

La diputada Beatriz Montoya sostuvo que el crecimiento de Villa Juárez es tal que, si no se realiza ahora la separación, en aproximadamente una década podría aparecer la necesidad de trasladar la cabecera municipal de Asientos a Villa Juárez.

Municipalizarla, desde esa lógica, serviría también para proteger la identidad histórica de Real de Asientos como Pueblo Mágico y permitir que cada región explote sus fortalezas: Asientos, turismo y minería; Villa Juárez, comercio, industria y producción agropecuaria.

Una extraordinaria paradoja:

para evitar que desaparezca Asientos como centro político, decidieron quitarle más de la mitad de su territorio.

La historia dirá si funcionó.

El nuevo municipio creado por Dios

Y regresamos al principio.

¿Por qué Villa Juárez, el nuevo municipio creado por Dios?

No porque un arcángel haya bajado al Congreso con el decreto bajo el brazo.

Ni porque los límites territoriales aparecieran escritos sobre unas tablas.

Es porque, cuando Fernando Alférez colocó frente a González Mota la ley, los números y los cuestionamientos políticos, Mota respondió invocando una autoridad todavía mayor.

La ley del hombre existe.

Pero Dios es primero.

Y el juez superior, dijo, se llama Dios Padre.

La frase tiene mucho más fondo político de lo que parece.

Mota está convencido de que la municipalización constituye un acto de justicia después de 40 años de lucha.

Alférez sostiene que la justicia no basta si el municipio nace sin sustento financiero.

Los dos pueden tener parcialmente razón.

Porque una comunidad puede tener el derecho histórico a gobernarse y, al mismo tiempo, estar obligada a demostrar que puede pagarlo.

La municipalización no debería convertirse ni en dogma ni en pecado.

Debe poder soportar las cuentas.

De aquí a octubre de 2027 habrá que repartir bienes, deudas, policías, caminos, archivos, trabajadores, participaciones, infraestructura y responsabilidades.

Entonces veremos si los 19 diputados crearon un municipio viable o solamente una nueva estructura política.

Veremos también si Asientos sobrevive financieramente a la separación y si Villa Juárez consigue demostrar que la autonomía significa mejores servicios y no únicamente otro presidente, otro cabildo y otra nómina.

Fernando Alférez podrá seguir reclamando estudios.

José Manuel González Mota podrá seguir defendiendo sus 40 años de lucha.

Y si alguno considera que el otro faltó a la verdad siempre quedará, según Mota, una última instancia.

No está en el Congreso.

No está en el Supremo Tribunal.

Ni siquiera está en la Suprema Corte.

El mayor juez se llama Dios Padre.

Y frente a ese tribunal, al menos por ahora, no sabemos si existen amparos.

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