0 4 min 2 hrs

​Cuauhtémoc Villegas Durán

AGUASCALIENTES, AGS. — Bajo la constante promesa de un “excelente ambiente laboral” y prestaciones atractivas, la empresa de seguridad privada LYNX mantiene una campaña permanente de reclutamiento en redes sociales, principalmente en Facebook. Sin embargo, detrás de la fachada digital se esconde una realidad de precarización laboral, jornadas extenuantes que rozan la ilegalidad y una sistemática negativa a pagar los salarios devengados.

​Testimonios recabados por este medio exponen las condiciones de vulnerabilidad a las que son sometidos los empleados desde el primer día: falta de contratos formales, ausencia de capacitación básica y la omisión total en la entrega de uniformes, obligando al personal a laborar sin la identidad ni el equipo necesario para garantizar su propia seguridad y la de los usuarios.

​Jornadas inhumanas y sueldos de miseria

​La operación de LINX se sostiene sobre el rebase de los límites legales de las jornadas de trabajo. A los recién contratados se les somete a dinámicas de desgaste extremo desde el arranque. “En la primera semana, me hicieron trabajar 48 horas seguidas en lo que se suponía sería un primer turno de 24 horas”, relata uno de los afectados.

​Tras cumplir con la extenuante jornada y posteriormente cubrir turnos regulares de 12 horas, las exigencias de la empresa no cesaron. Al concluir un turno habitual a las 8:00 de la mañana, los supervisores pretendieron obligar al trabajador a ligar otras 48 horas consecutivas de servicio. Ante la negativa de someterse a otro periodo de vigilia forzada, la respuesta de los directivos fue inmediata: el despido.

​La gravedad del asunto no termina con la rescisión injustificada, sino con la retención de sueldos. De acuerdo con las bitácoras y testimonios, la empresa paga tarifas que resultan ridículas para el riesgo y el tiempo invertido: por un bloque de 60 horas laboradas, LINX entregó apenas un pago de $2,300 pesos (un promedio de menos de 49 pesos por hora). Peor aún, tras el despido, la empresa ha evadido su responsabilidad financiera, dejando un adeudo pendiente por otras 60 horas de trabajo ya cumplidas que se niegan a liquidar.

​Inseguridad y persecución interna

​Más allá de la afectación económica, las omisiones de LYNX ponen en riesgo la seguridad operativa. Extrabajadores señalan que la falta de personal y la nula capacitación han provocado situaciones críticas, como el dejar la cabina 2—el área donde se coordina el traslado y la logística- un hecho que vulnera cualquier protocolo de protección civil y seguridad privada de la empresa que funde a Nissan. Todo por llevarse a elementos a otros servicios.

​Aunado a las deficiencias técnicas, quienes ingresan a la corporación denuncian un ambiente de hostigamiento psicológico. “Desde que entras, en lugar de capacitarte o darte las herramientas, te empiezan a perseguir, a señalar y a buscar cualquier pretexto”, coinciden los afectados.

​Mientras las denuncias por falta de pago y explotación se acumulan, LINX continúa refrescando sus anuncios en Facebook, buscando enganchar a nuevos elementos para mantener activa una puerta giratoria de personal que ingresa por necesidad y sale bajo el esquema del despido y el impago. La urgencia de una inspección por parte de las autoridades laborales locales se vuelve cada vez más evidente ante un modelo de negocio que parece sustentarse en el abuso de sus trabajadores.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *