0 4 min 5 hrs

Por Cuauhtémoc Villegas Durán

Desde 2021 he solicitado la entrega de un certificado de estudios que, inexplicablemente, sigue sin aparecer.

Han pasado años.

En ese tiempo ya cursé cuatro carreras, he presentado documentos, comprobantes y antecedentes académicos, pero el certificado continúa perdido en algún rincón de la burocracia.

Ahora, la encargada en la Delegación asegura que el certificado no aparece.

Como por arte de magia.

De ahí el título:

El mago Delgado: desaparece certificado de periodista incómodo

El problema no es menor.

La desaparición de ese documento ya tuvo consecuencias reales.

Cuando intenté continuar mis estudios en la UNITI, fui rechazado pese a que entregué comprobantes de estudios expedidos por la Universidad de Guadalajara, donde consta mi paso como estudiante de Facultad.

No bastó.

El documento que debía acreditar formalmente mis estudios simplemente no estaba.

Y sigue sin estar.

Desde 2021 he pedido que se me entregue.

No estoy solicitando un favor.

No estoy pidiendo que me regalen estudios que no realicé.

Estoy exigiendo un documento académico que me corresponde.

La pregunta es elemental:

¿dónde está mi certificado?

¿Cómo puede desaparecer un documento oficial durante tantos años?

¿Quién era responsable de resguardarlo?

¿Quién recibió mis solicitudes?

¿Qué trámite se realizó?

¿En qué momento dejó de existir dentro de los archivos?

¿Se perdió?

¿Fue destruido?

¿Nunca se elaboró?

¿O alguien decidió que no debía llegar a mis manos?

Porque cuando se trata de un periodista incómodo, resulta difícil aceptar sin preguntas que los documentos simplemente “desaparezcan”.

Más aún cuando esa desaparición termina afectando directamente su posibilidad de continuar estudiando.

Yo presenté ante UNITI documentos de la Universidad de Guadalajara.

Presenté comprobantes de que fui estudiante de Facultad.

Pero el certificado que he solicitado desde 2021 no apareció y el resultado fue el rechazo.

Entonces el extravío burocrático dejó de ser una anécdota.

Se convirtió en un daño.

Un daño académico.

Un daño profesional.

Y un obstáculo real para continuar mi formación.

Después de cuatro carreras cursadas, resulta absurdo que tenga que demostrar una y otra vez que estudié porque una institución no puede localizar un documento que debió haber entregado hace años.

No puede normalizarse.

No puede reducirse a un “no lo encontramos”.

Alguien tiene que responder.

Porque los certificados no son papeles sin importancia.

Son documentos oficiales que acreditan años de estudio, esfuerzo, exámenes, materias y formación.

Y cuando desaparecen dentro de una institución pública, hay responsables.

Lo mínimo que corresponde es una investigación administrativa para determinar qué ocurrió con mi expediente y con el certificado solicitado desde 2021.

Y, sobre todo, que se expida de inmediato el documento correspondiente.

No dentro de otros cinco años.

No cuando alguien tenga tiempo.

Ahora.

Porque yo ya estudié.

Yo ya cumplí.

Yo ya presenté mis comprobantes.

Quien no ha cumplido es la autoridad encargada de entregar el certificado.

Así que la pregunta sigue abierta:

¿dónde está el certificado del periodista incómodo?

Porque después de tantos años, esto ya parece menos un extravío y más un acto de magia burocrática.

Y para desaparecer documentos, al parecer, el mago Delgado tiene muy buena mano.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *