


Trump manipula cifras para justificar militarización en Washington que registra menos violencia relacionada con delincuencia y personas sin hogar.
Sam Levin/Los Ángeles Press
Los Ángeles, California — Donald Trump ha argumentado que la ciudad de Washington se ha convertido en una “ciudad sin ley” para así desplegar a la Guardia Nacional y hacerse con el control de su Policía local. “Una de las ciudades más peligrosas del mundo”, dijo sobre la capital de Estados Unidos.
Presentándose a sí mismo como el salvador de Washington, Trump exigió a las personas sin hogar que abandonen la ciudad si no quieren ser desalojadas a la fuerza, y prometió liberar a la capital del “crimen, del derramamiento de sangre, del caos, de la miseria y de cosas peores”.
No es ninguna sorpresa que Trump hable así de Washington, la ciudad donde se ve obligado a residir como presidente de EEUU, acortando sus estancias en Mar-a-Lago, su querida finca de Florida. Desde febrero se sabía que estaba considerando tomar medidas represivas en Washington, una ciudad que en otra ocasión ya había descrito como una “pesadilla de asesinatos y delincuencia”.
No es la única ciudad estadounidense en su punto de mira. “Los Ángeles ha sido invadida y ocupada por inmigrantes ilegales y delincuentes”, dijo cuando desplegó en junio a la Guardia Nacional para reprimir las protestas en la ciudad californiana. “Hordas violentas e insurrectas se agolpan y atacan a nuestros agentes federales tratando de interferir en nuestras operaciones de deportación”.

Ni Los Ángeles fue invadida en junio por hordas insurrectas (el grueso de las protestas se limitó a unas pocas manzanas) ni la situación en Washington tiene nada que ver con los niveles de criminalidad que alega Trump, con afirmaciones engañosas que vinculan la falta de vivienda con la delincuencia. “Cualquier comparación con un país devastado por la guerra es una exageración y una falsedad”, dijo la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, del Partido Demócrata.
Los actos criminales violentos, en su nivel más bajo en 30 años
En su anuncio del lunes, Trump se centró en las tasas de delincuencia de Washington para 2023 y dijo que ese año los asesinatos “alcanzaron probablemente la tasa más alta de la historia”.
Con un total de 274 asesinatos, la ciudad registró en 2023 un fuerte aumento con relación a las 203 vidas perdidas por el mismo motivo en 2022. Una cifra devastadora para las comunidades de la ciudad, con muchas de ellas en dificultades tras la pandemia. Pero desde entonces las tendencias delictivas han cambiado de manera drástica.
El pasado enero, el Departamento de Policía Metropolitana y la Fiscalía General de Estados Unidos publicaron un informe sobre los delitos violentos cometidos en Washington a lo largo de 2024: se habían reducido un 35% respecto al año anterior, alcanzando su tasa más baja en más de tres décadas. Comparado con 2023, la reducción de los delitos violentos incluía una disminución del 32% en homicidios, del 39% en robos y del 53% en robos de coches a mano armada; y del 27% en agresiones con armas peligrosas.
Como dijo entonces el fiscal estadounidense Matthew Graves, lo habían logrado centrándose en grupos concretos y en las redes de tráfico de drogas de unos barrios determinados.
“En general se ha producido una disminución clara y significativa de la violencia [en la ciudad de Washington] desde verano de 2023, cuando se registraron máximos en homicidios, agresiones con armas de fuego, robos, y robos de vehículos”, escribió en un comunicado Adam Gelb, presidente de Consejo de Justicia Penal. Según las estimaciones de ese centro de estudios, la tasa de homicidios en la ciudad de Washington se ha reducido un 19% entre enero y junio de 2025 (con relación al mismo periodo de 2024).
Disminuyen las detenciones de jóvenes
El lunes, Trump comenzó a hablar del despliegue de la Guardia Nacional en Washington para luchar contra la delincuencia callejera y poner a la ciudad bajo control federal, después de que la semana pasada un grupo de jóvenes atacara cerca de su coche a Edward Coristine, exmiembro del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
En sus declaraciones, el presidente presentó una descripción dramática de los delitos cometidos por menores en la capital. “A todas horas del día hay caravanas de jóvenes dedicadas a causar disturbios en las calles de la ciudad; van en quads y en moto, se mueven bastante bien”, dijo antes de añadir que las fuerzas del orden debían adoptar una postura más agresiva. “Van a seguir así hasta que les den una paliza, porque es el único lenguaje que entienden”, afirmó.
La policía de la ciudad de Washington ha hecho unas 900 detenciones de jóvenes en lo que va de año, una cifra que según el periódico The Washington Post representa un 20% menos que lo ocurrido en el mismo periodo de 2024. Alrededor de 200 de esas detenciones fueron por presuntos delitos violentos y más de 40 por robo de vehículos.
Según Insha Rahman, de la ONG Vera Institute of Justice, los datos demuestran que la ciudad de Washington ha logrado reducir la violencia juvenil con programas comunitarios, en vez de aumentar el número de policías o endurecer las penas. Rahman habló de un programa de justicia que permite a los jóvenes evitar el juicio reparando el daño fuera del sistema legal, así como un programa centrado en los procesos de mediación. “Las reducciones más prometedoras que hemos visto en la violencia juvenil de la ciudad de Washington se deben a iniciativas comunitarias basadas en la responsabilidad y no a medidas punitivas”, señaló por correo electrónico a The Guardian.
Las personas sin hogar, entre las principales víctimas
En su orden ejecutiva para deshacerse de las personas sin hogar, Trump las vincula con la delincuencia. “La vagancia endémica, el comportamiento desordenado, los enfrentamientos repentinos y los ataques violentos han hecho que nuestras ciudades sean inseguras”, dice el texto.
Pero los datos demuestran de manera sistemática que las personas sin hogar son las más propensas a ser víctimas de los delitos violentos, no sus responsables.
En los años 2021 y 2022, un grupo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco encuestó a miles de personas sin hogar para uno de los estudios más amplios que se han hecho sobre el tema en décadas. Un 36% de los encuestados dijo haber sufrido violencia física mientras estaba en la calle. En la mitad de los casos, un desconocido era el que había cometido el acto violento.
“Las personas sin hogar corren un riesgo extraordinariamente alto de ser víctimas de delitos, a menudo cometidos por personas que sí tienen hogar y que son totalmente desconocidas”, dijo la doctora Margot Kushel, profesora de medicina en la Universidad de California y directora de la iniciativa Benioff de Vivienda para Personas sin Hogar. Según ella, la gente sin hogar se siente cada vez más criminalizada y objeto de redadas, y por ello la violencia que sufren “ocurre en la sombra”: “No se sienten capaces de acudir a la policía y denunciar la violencia”.
Desde la pandemia de la COVID-19, las grandes ciudades de EEUU han registrado un mayor número de personas sin hogar, pero en 2025 la región de Washington DC tuvo un ligero descenso. Según una encuesta anual que toma los datos de un solo día, en 2025 había 9.659 personas sin hogar en la región capitalina. Es decir, 115 menos que en el mismo día del año anterior (una disminución del 1%).
La encuesta realizada en enero de 2025 también reflejó una disminución del 10% en el número de adultos solteros sin hogar, es decir, personas que duermen en la calle. Era el primer descenso interanual tras varios años de subidas.
Las mentiras de Trump sobre otras ciudades
Antes de poner a las fuerzas del orden de Washington bajo control federal, el presidente desplegó en Los Ángeles a miles de marines y miembros de la Guardia Nacional para reprimir las protestas contra sus políticas antimigración. En ese momento, Trump también intentó presentar la ciudad de Los Ángeles como un lugar sumido en el caos. “Las turbas están invadiendo y atacando a nuestros agentes federales”, escribió en las redes sociales mientras Kash Patel, el director que nombró para el FBI, decía que la urbe estaba “sitiada por saqueadores y delincuentes”.
Una imagen que contrastaba radicalmente con lo que ocurría sobre el terreno, con las protestas limitándose en gran medida a diez manzanas del centro de Los Ángeles. Aunque hubo incidentes violentos, fueron protestas mayoritariamente pacíficas. La policía realizó cientos de detenciones pero en muchos casos se debieron a delitos menores, como resistirse a ser dispersados, y no a actos violentos.
Tanto el Departamento de Seguridad Nacional como el fiscal federal de la región de Los Ángeles (nombrado por Trump) han acusado una y otra vez a los manifestantes y a otras personas de cometer actos violentos contra los agentes de inmigración. Pero muchas de esas afirmaciones han sido desmentidas por grabaciones de vídeo. El Departamento de Justicia se ha visto obligado a desestimar varias acusaciones que las autoridades presentaron contra manifestantes por supuestamente interferir con los agentes de inmigración y cometer graves delitos de agresión.
El lunes, Trump se refirió a una posible nueva intervención en Los Ángeles, insinuando que la delincuencia estaba descontrolada allí, en Baltimore y en Chicago. Pero esas ciudades también han registrado descensos en la delincuencia, siguiendo la misma tendencia de Washington.
Según un informe presentado por las autoridades de Baltimore en julio, en lo que iba de año la ciudad había registrado su número más bajo de homicidios en cinco décadas.
Karen Bass, la alcaldesa de Los Ángeles, dijo en julio que durante la primera mitad del año la ciudad había registrado una caída de aproximadamente un 20% en el número total de homicidios, que podían alcanzar su récord mínimo en 60 años.
“Trump se equivoca cuando dice que ‘la delincuencia está fuera de control en Washington’ y otras ciudades”, dijo Rahman. “Chicago, Baltimore y Los Ángeles, las ciudades que Trump citó en su rueda de prensa, han experimentado descensos sin precedentes en la delincuencia desde 2023, antes de que Trump asumiera” el cargo, en enero de 2025.
Thomas Abt, director fundador del Centro para el Estudio y la Práctica de la Reducción de la Violencia en la Universidad de Maryland, cuestionó la decisión de Trump de poner a cargo de la policía de Washington a Pam Bondi, la fiscal general de EEUU, y a Terry Cole, el responsable de la Agencia Antidrogas. “Si los delitos violentos llevan disminuyendo 18 meses, no termino de entender de qué manera estas dos personas, sin experiencia en las fuerzas locales del orden, pueden mejorar el buen desempeño que han tenido las fuerzas locales del orden”.
Sacar de su puesto a agentes del FBI, y a otros agentes federales, para ponerlos a patrullar la ciudad de Washington también significa quitarle recursos a la persecución de delitos graves, dijo Abt. “No está claro que esto vaya a hacer que la ciudad de Washington sea más segura, y podría hacer que el resto del país fuera menos seguro”.