

Ríodoce.- Con el cierre de table dances y casas de citas en Culiacán, las trabajadoras sexuales se desplazaron. Las que aún resisten trabajan entre los olores de las cantinas: charcos de cerveza muerta, fragancias evaporadas, tufos confinados y añejos. Estos espacios de embriaguez poco han cambiado con el arribo de la violencia; si bien cientos de negocios se desplomaron y los que quedan sobreviven con horarios recortados y el mínimo personal, aquí la clientela se mantiene.
De acuerdo con Jesús Salvador Torres Flores, director de Salud Municipal de Culiacán, la inseguridad ha provocado un impacto drástico en el registro de trabajadoras sexuales que acuden a los controles sanitarios. El padrón pasó de tener aproximadamente 900 pacientes en 2022 a solo 100 en 2026. La disminución fue gradual: en 2023 se registraron 800; en 2024, 700; y el desplome definitivo ocurrió entre 2025 y 2026, cuando la cifra cayó a 100. Así, en un lapso de apenas dos años, el registro oficial de la dirección se redujo en casi un 85.7 por ciento.
“Ya hemos ido a cantinas. Hemos estado platicando con ellos, hemos hecho unas inspecciones ahí con Inspección y Vigilancia, etcétera, y hemos aprovechado esa parte y hemos platicado con algunas de ellas también invitándolas a que se acerquen con nosotros y que vayan al servicio”, detalló.
Torres Flores explicó que la baja en el registro preocupa a la dependencia porque el control sanitario es vital para prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual como el VIH, la hepatitis C y la sífilis. El seguimiento habitual para estas trabajadoras consiste en exámenes mensuales o trimestrales, dependiendo del tipo de estudio.
“Es un tema delicado; cuidamos mucho la información también, sobre todo para protegerlas a ellas. Tratamos de ser cuidadosos en ese tema. De hecho, ahorita yo tengo a doctoras ahí, una enfermera, doctoras de preferencia mujeres para que también la atención les dé confianza, etcétera, y también los estudios. Lo que sí cuidamos mucho es la confidencialidad de ellas. Entonces, siempre con el respeto y la confidencialidad, tratamos de mostrarles que nosotros estamos para ayudarles y cuidarlas al final del día”.
Debido a que muchos establecimientos como los table dances han cerrado por la violencia, las autoridades realizan estos recorridos en cantinas, bares y las pocas casas de citas que aún operan para localizar a las trabajadoras que se han desplazado a estos nuevos espacios e invitarlas a cuidar de su salud.
Flote económico
En un panorama económico más amplio, de acuerdo con el reporte del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN), con cifras del IMSS para el primer trimestre de 2026, Sinaloa registró una disminución de 11 mil 427 puestos de trabajo en comparación con el mismo periodo de 2025, lo que representa una caída del 1.9 por ciento.
Censo desplazados
Las pérdidas en la región centro se reflejaron por igual en casi todas las actividades productivas. El mayor retroceso se sufrió en el sector industrial, con 5 mil 478 plazas menos, seguido de pérdidas por 2 mil 103 puestos en el sector primario, mil 539 en el comercio y 535 en el de servicios. El impacto laboral estuvo encabezado por Culiacán, que reportó la pérdida absoluta más alta del estado con 7 mil 731 empleos menos.
Para “Fernanda”, quien lidera uno de estos negocios sobre una de las avenidas más transitadas de la capital, la Calzada Heroico Colegio Militar colindante con la llamada Caseta cuatro, —zona conocida por albergar de las pocas bandas que aún siguen de pie, cantinas y, en su momento, table dances—, las ventas han bajado muy poco y los clientes continúan llegando. Un jueves a las cuatro de la tarde, mientras el camión de la cerveza despachaba caja tras caja de “cuartitos”, los carros ya se amontonaban en el estacionamiento y el grupo musical no dejaba de entonar el repertorio norteño. Sus horarios no se recortaron; las puertas se abren de tres de la tarde a once de la noche.
A pocas cuadras, “Martina” también está al frente de una cantina. Reconoció que, si bien aún tienen clientes, la diferencia respecto a los años de la llamada pax narca es que ahora, desde temprano —de una a cinco de la tarde—, los consumidores solo “vienen a la botana” y se van. Los que estiran la permanencia se limitan a las ocho y media de la noche; a esa hora el negocio se queda solo. Al ser cuestionada sobre el trabajo sexual al interior del local, negó que se permita; no obstante, señaló que los establecimientos que mantienen activa esa oferta operan de once de la noche a cuatro de la mañana.
En un recorrido realizado por Ríodoce, se observó que algunos de los establecimientos tradicionalmente dedicados al trabajo sexual se encuentran en el abandono, concentrados principalmente en los alrededores del Centro Histórico. Otros, que no operan directamente como table dances sino como antros con espectáculos para adultos —ubicados por lo general en zonas de mayor afluencia económica como el Desarrollo Urbano Tres Ríos e Isla Musalá—, mantienen sus fachadas desdibujadas, completamente inoperantes.
Se preguntó a “Fernanda” sobre un fenómeno de desplazamiento por parte de las trabajadoras que al tener que cerrar sus centros de trabajo, se cobijaron al interior de las cantinas. Sin embargo, se rehusó a dar mayor información: “No te sabría decir eso, no”, respondió. Por lo tanto, en un recorrido visual de cinco cantinas, se observó un número predominante de mujeres sentadas sobre las mesas junto a otros comensales y en las puertas.
Artículo publicado el 28 de junio de 2026 en la edición 1222 del semanario Ríodoce.


