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Por: Cuauhtémoc Villegas Durán

En México, el crimen organizado ha dejado de ser una actividad exclusiva de adultos para convertirse en una maquinaria que devora infancias. Mientras las cifras oficiales de homicidios intentan dar cuenta de la violencia diaria —registrando, por ejemplo, 37 víctimas tan solo el pasado 29 de abril— existe una estadística más silenciosa y devastadora: entre de 30 mil y 40 mimenores de edad están actualmente en las filas de los cárteles.

El Reclutamiento: De la Ocasión al Olvido

Lo que las organizaciones civiles denominan como “reclutamiento forzado” es una realidad que acecha a casi 250,000 niños y adolescentes en todo el país. No se trata de un acto voluntario; es una forma de trata de personas donde la vulnerabilidad económica y la falta de oportunidades son el anzuelo perfecto.

  • Edades Tempranas: El reclutamiento comienza, en promedio, entre los 9 y 11 años.
  • Escalafón Criminal: Inician como “halcones” (vigilantes), pero la estructura los empuja rápidamente hacia el transporte de drogas y, en el peor de los casos, al sicariato.
  • Focos Rojos: El Estado de México, Sonora y Chihuahua encabezan la lista de entidades donde más adolescentes son procesados por delitos de alto impacto.

Un Sistema que no Distingue

Legalmente, la ley mexicana distingue entre un niño (menor de 12 años) y un adolescente (de 12 a 17 años). Sin embargo, para los cárteles, esta distinción no existe. Mientras el promedio diario de homicidios en abril de 2026 se mantiene en 62.3 víctimas, muchos de esos cuerpos —y de quienes jalan el gatillo— pertenecen a menores que nunca llegaron a la mayoría de edad.

El sistema judicial enfrenta un dilema: procesarlos como delincuentes o reconocerlos como víctimas de coacción. Hasta ahora, la balanza se inclina por lo primero, ignorando las redes de trata que los convirtieron en “soldados” antes de ser ciudadanos.

El Espejismo de la Paz

A pesar de que estados como Aguascalientes reportaron cero homicidios en el último corte del 29 de abril, la sombra del reclutamiento no se detiene con la ausencia de balas en un día específico. La guerra del narco no solo se mide en cadáveres, sino en las vidas de miles de menores que han sido despojados de su futuro para alimentar una guerra que no es suya.


Dato Clave: Al cierre de abril de 2026, el país acumula 1,807 víctimas de homicidio doloso, una cifra que no alcanza a dimensionar cuántas de esas vidas se perdieron en el proceso de reclutamiento o ejecución por parte de menores de edad.

Fuente: Homicidios_29042026_v2.pdf y registros de organizaciones civiles de protección a la infancia.

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