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Foto: Ríodoce.

María Fernanda Arocha y Sandra Pellegrini, investigadoras de la organización, coinciden que el Cártel de Sinaloa no ha reducido sus actos violentos

La estrategia de seguridad implementada en Sinaloa para enfrentar la violencia generada por Mayos y Chapos, no muestra “evidencias significativas” de que los grupos delincuenciales están debilitados, coincidieron investigadoras de la organización ACLED, que analiza a través de datos los conflictos armados en diversos países.

Sandra Pellegrini, investigadora de la Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), señaló que, en Sinaloa, los esfuerzos por contener el conflicto no han “sido particularmente eficientes”, ya que los niveles de violencia que habían tenido una disminución en el primer trimestre de 2025, registraron un repunte en abril, mayo y junio, así como los enfrentamientos entre grupos criminales, y de estos con las fuerzas del Estado.

“Yo creo que, como dices, ya estamos al año, estamos viendo que en términos de mantener o de contener el conflicto no ha sido particularmente eficiente, y eso es lo que muestran los datos, el conflicto sigue vigente”, dijo.

La analista de ACLED para América Latina y el Caribe, añadió que la destrucción de laboratorios, la mayoría sin que estuvieran operando, el retiro de cámaras de vigilancia del narcotráfico, entre otras acciones, tampoco han logrado mermar a los grupos criminales.

“Entonces, van a destruir un narcolaboratorio, pero grupos armados van a relocalizarse en otra parte y seguir con sus actividades. Entonces, lo que estamos viendo hasta ahora es que no hay consecuencias significativas sobre la estructura de los grupos criminales ni sus operaciones de forma más global”.

Contrario a sus afirmaciones, el pasado 20 de julio, el general Ricardo Trevilla, titular de la Sedena, afirmó que se han debilitado las estructuras de las facciones en pugna, debido a los operativos y a acciones contundentes.

En el estudio Cómo la división del Cártel de Sinaloa está rediseñando el mapa criminal de México, de ACLED, elaborado por Pellegrini y María Fernanda Arocha, se señala que entre julio de 2024 y marzo de 2025, los ataques de los grupos criminales contra civiles y los enfrentamientos entre las facciones de los Mayos y Chapos se cuadruplicaron en comparación con los seis meses previos, alcanzando un pico en octubre y noviembre, y luego hubo una disminución en los primeros tres meses de 2025, para nuevamente repuntar en abril, mayo, junio y julio.

Desde septiembre del año pasado y hasta julio de 2025, la ACLED tiene registrados mil 088 enfrentamientos entre grupos armados y las fuerzas de seguridad y actos de violencia contra civiles en Sinaloa, y de estos 231 han sido solamente enfrentamientos entre delincuentes y elementos de seguridad.

“Hubo una baja un poco en lo que fue el primer trimestre del 2025, pero vuelve a haber un incremento a partir de abril, con un pico muy fuerte que fue en el mes de junio, vimos también un aumento significativo de violencia en Sinaloa, estoy hablando del estado de Sinaloa y todo eso. Además de eso, pues, ha habido algunos focos de violencia en lo que se considera la zona de influencia tradicional del Cártel de Sinaloa, donde podríamos pensar que sí hay un vínculo entre esos aumentos de violencia y las dinámicas de lo que está ocurriendo en Sinaloa”, mencionó María Fernanda Arocha, analista de ACLED para Centroamérica.

“En el informe hablamos un poco de algunas zonas en el estado de Chihuahua, en Sonora, en las fronteras cerca también a Baja California, Mexicali, olvido el nombre del otro municipio (Tijuana), pero está en el informe. Y son focos, digamos, que podemos directamente ver la asociación de cómo la dinámica entre la guerra entre facciones del cártel de Sinaloa impulsa ese nivel de violencia”.

Durante el conflicto que atribuyen a la detención del Mayo Zambada, señalan que el comportamiento que venía mostrando el Cártel de Sinaloa, se modificó, ya que ahora la violencia ha sido abiertamente contra civiles, y se han incrementado los secuestros, las desapariciones forzadas y asesinatos de políticos, que son mayores que en periodos electorales.

“Eso es algo que de hecho se resalta en el informe, como un cambio un poco en la dinámica que vemos evidente a partir del arresto del Mayo, que incluso si lo comparamos con periodos electorales en Sinaloa, que tienden a ser momentos donde los políticos son blanco de ataques, no vemos el incremento que sí pudimos ver a partir del inicio de la confrontación directa. Eso ya dice mucho de cómo este sí es un grupo que va a ser objetivo”, estimó Arocha.

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“Ahora, la atribución y las motivaciones siempre son mucho más difíciles, por temas de cómo las investigaciones se dan, es muy difícil hacer todos los vínculos, pero sí es evidente, que todo lo que es el control criminal pasa también por ese interés de mantener digamos un vínculo con políticos, como vemos que ocurre por ejemplo, el día que se llevan a Zambada a los Estados Unidos, también ocurre un ataque contra un político que está ahí, además, hay rumores de que estuvo involucrado en todo ese movimiento. Ahí es uno de los indicios de por qué puede darse este cambio en la dinámica y por qué aumenta el riesgo para políticos. Y también porque comienzan a ser entonces un blanco de disputa entre los dos grupos”.

Desde el arresto del Mayo el 25 de julio de 2024, ACLED registra al menos 10 ataques selectivos contra figuras políticas en Sinaloa, algunas de las cuales se cree que tienen vínculos con una de las facciones del cártel.

Ambas analistas mencionan que la pugna territorial de las facciones del Cártel de Sinaloa, ha intensificado las disputas en estados donde este tiene influencia, como Sonora, Baja California y Durango, en este último detalla que ha habido un incremento de ataques y explosiones perpetradas por grupos armados, sumando más de 15 ataques donde su utilizaron drones.

Otra vertiente del conflicto, es que grupos rivales están aprovechando las “limitadas capacidades operativas del Cártel de Sinaloa” para “buscar sacar ventaja de la división interna” para lograr avanzar territorialmente o forjar nuevas alianzas, tal es el caso del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel Independiente de Sonora y La Línea.

“Desde la fractura del Cártel de Sinaloa, los datos de ACLED apuntan a una intensificación del conflicto entre los dos cárteles en áreas de actividades ilícitas. Un ejemplo notable es Tijuana, Baja California, donde los enfrentamientos entre grupos armados no estatales y sus ataques a civiles aumentaron un 16 por ciento entre el 25 de julio de 2024 y el 31 de marzo de 2025, en comparación con los ocho meses anteriores. El aumento ha afectado particularmente a los distritos del norte de la ciudad a lo largo de la frontera con EU, donde el Cártel de Sinaloa y otros grupos criminales, incluido el Cártel de Tijuana y el CJNG, que se ha expandido en el estado desde al menos 2014, compiten por el control de las actividades de tráfico transfronterizo en este corredor crítico”, detalla.

“Dinámicas similares se dan en Manzanillo, Colima, donde se ha intensificado la disputa entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa por el control del puerto, un centro clave para el narcotráfico. Mientras tanto, en el municipio de Huajicori, Nayarit, la facción del Mayo del Cártel de Sinaloa y el CJNG han buscado asegurar la ruta que conecta el estado de Sinaloa con Zacatecas, un enlace crucial entre la costa del Pacífico y el corredor de tráfico del norte. La escalada de violencia en zonas localizadas y altamente estratégicas sugiere un esfuerzo deliberado por concentrar su poder bélico y afirmar su dominio en puntos vitales para el tráfico”.

El documento señala que el Cártel Independiente de Sonora busca frenar la expansión del CDS en dicho estado, y La Línea, aprovechó la reubicación de las fuerzas del Cártel de Sinaloa en Culiacán para intensificar su incursión en Chihuahua contra Los Salgueiro, una célula afiliada al grupo criminal de Sinaloa, lo que provocó un resurgimiento de la violencia y el desplazamiento de residentes locales en la región de la Sierra Tarahumara, en particular en el municipio de Guadalupe y Calvo.

¿Se va a acabar el Cártel de Sinaloa?

Ambas investigadoras coincidieron que detener a los líderes de ambas facciones no necesariamente terminará con la violencia.

“¿Se va a acabar el Cártel de Sinaloa? ¿Se va a acabar la violencia? Pues, más allá de que se acabe la idea del Cártel de Sinaloa que existe, hay que entender que existe una red muy grande de grupos del crimen organizado y que hay familias que han tenido como una influencia tradicional en esas zonas que buscarán reformar sus alianzas”, explicó María Fernanda Arocha.

“Sinaloa fue un estado que durante, por lo menos desde que nosotros tenemos datos, en el 2018 no representaba altos niveles de violencia en comparación con otros estados de México. Y ocurre una ruptura y vemos como llega a ser el estado más violento del país, entonces esta idea de que dejen de existir estos grupos, pues es el escenario menos probable, lo que podría pensarse son más escenarios de acomodos, de ahí dependerá de cómo se den las alianzas, si hay más fragmentación, eso probablemente en el corto o en el mediano plazo lleve a enfrentamientos entre nuevas facciones que surjan mientras se encuentran los equilibrios, como el que había antes del arresto del Mayo”.

Sandra Pellegrini consideró que neutralizar a los líderes de grupos criminales, ha demostrado que no termina con la violencia.

“Ese tipo de táctica que consiste en neutralizar, digamos, el líder de una estructura criminal, se ha demostrado en varios contextos que puede llevar a más violencia, y de distintas formas. Puede llevar a más violencia en el sentido de que un grupo se puede fracturar, fragmentar aún más, lo cual suele llevar a un aumento de los conflictos, y eso es algo que vemos al día a día. Por ejemplo, en municipios donde vamos a tener presencia de varios grupos criminales, suelen ser los municipios con mayor violencia”, afirmó.

“También vienen, obviamente, los riesgos de una política altamente militarizada (…) y lo que implica para civiles. En el caso de Sinaloa, no es algo que hemos visto o que demuestre la base de datos por ahora, pero qué pasa en un uso cuando se militariza la seguridad pública y lo que implica en términos de ejecución extrajudicial, etc”.

Artículo publicado el 10 de agosto de 2025 en la edición 1176 del semanario Ríodoce.

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