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Foto: Ríodoce.

Por Cuauhtémoc Villegas / Data2
12 de diciembre de 2025

México cerró el 11 de diciembre de 2025 con 40 homicidios dolosos, según las fiscalías estatales consultadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Detrás del número frío está la realidad que se ha vuelto cotidiana: la sangre sigue corriendo aunque la estadística baje.

El gobierno federal repite el mantra del “México más seguro de la última década”, pero los reportes diarios muestran otra cosa: regiones donde ya nadie denuncia, estados donde las fiscalías reportan cero mientras los pueblos entierran a sus muertos sin actas, y un país hundido en una normalidad violenta que se administra como si fueran cifras contables.

Los focos rojos del 11 de diciembre

Los asesinatos se concentraron principalmente en cinco estados:

  • Guerrero – 5 víctimas homicidios_11122025_v2
  • Sinaloa – 5 homicidios_11122025_v2
  • Michoacán – 4 homicidios_11122025_v2
  • Guanajuato – 3 homicidios_11122025_v2
  • Colima – 3 homicidios_11122025_v2

La lista de estados con homicidios incluye también Baja California, Chihuahua, Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Puebla y Oaxaca.
En contraste, 17 entidades reportaron cero homicidios, entre ellas Zacatecas, Tamaulipas, Sonora y Tabasco.

Un “cero” que, a estas alturas, ya no significa ausencia de violencia, sino ausencia de reportes.

La curva que baja… porque la realidad se oculta

Con los 40 homicidios del 11 de diciembre, el mes suma 529 víctimas en sus primeros once días, con un promedio diario de 48 asesinatos.
El dato encaja en la tendencia descendente que el gobierno vende como un triunfo:

  • Octubre: 1,553 homicidios
  • Noviembre: 1,503
  • Diciembre (primeros 11 días): 529 homicidios_11122025_v2

En apariencia, México vive el periodo más “pacífico” desde 2018.
En la práctica, la violencia se fragmentó, se desplazó, se volvió silenciosa y se alimenta de la oscuridad estadística.

Estados como Michoacán o Guerrero siguen atrapados en disputas territoriales, cobros de piso, desapariciones masivas y control criminal de comunidades enteras. Lo único que disminuye es el número que aparece en las gráficas oficiales.

El vacío donde deberían estar los muertos

Cuando las fiscalías reportan “cero homicidios”, lo que realmente quiere decir es que no registraron cadáveres, no que no existieran.

Porque en muchas regiones:

  • La gente no denuncia.
  • Los cuerpos no llegan al Semefo.
  • Las policías municipales están capturadas por los cárteles.
  • Las agresiones se reclasifican como “lesiones” o “causas desconocidas”.

Y así, mientras en la estadística nacional del 11 de diciembre se leen 40 asesinados, en los pueblos y colonias del país se vivieron decenas de historias que no entraron al registro.

La paz mínima

México está llegando a un punto donde la violencia ya no indigna: se administra.
El país no se pacifica: se acostumbra.
Y cada día, en algún punto del territorio, mientras los funcionarios celebran la curva descendente, alguien recoge un cuerpo y lo sube a una camioneta sin logos, sin acta y sin registro.

Ese México no aparece en el PDF.
Pero existe, arde y respira debajo de cada cifra que baja.

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