


No le importa lo que opine el Santos

La Ñonga.- En un giro que ni los cómics de culto ni la política mexicana se hubieran atrevido a dibujar, La Tetona Mendoza, presidenta vitalicia de la patria del desmadre, rompió el silencio y anunció su apoyo incondicional a Claudia Sheinbaum. “Me vale madres lo que diga el Santos —sentenció—, yo estoy con la doctora, porque a mí nadie me dice qué hacer ni cómo mover las chichis”.
El anuncio cayó como bomba en el Congreso ñonguero: morenistas celebraron con matracas y tepache, mientras la oposición se quedó mirando el cielo esperando que al menos apareciera la Santísima Trinidad de Palomo, Cabo y Peyote para salvarlos. Pero no: el Santos, despeinado y perdido, apenas alcanzó a mascullar un “no mamen” desde su rincón.
La Tetona, fiel a su estilo, aseguró que Sheinbaum es la única capaz de “sacudir las instituciones como yo sacudo a mis enemigos”, y prometió que, si la 4T se tambalea, ella misma pondrá el cuerpo —literal— para sostener el proyecto.
El Santos, más confundido que nunca, se resignó: “pinche Tetona, siempre hace lo que quiere”. Y así, entre viñetas y discursos, la política mexicana entró oficialmente en su etapa gráfica: los héroes del cartón mandan más que los del Congreso.
En resumen: si la Cuarta Transformación ya parecía un cómic mal dibujado, con la Tetona Mendoza como presidenta vitalicia y Claudia Sheinbaum como su protegida, el país ya no sabe si leer la historia… o reírse de ella.