0 3 min 2 hrs

Homicidios 2025: la diferencia de casi 10 mil muertes entre el discurso oficial y los registros estadísticos

Foto: Ríodoce.

Cuauhtémoc Villegas Durán/Data2

Las cifras de homicidio en México correspondientes a 2025 revelan una discrepancia profunda entre el discurso gubernamental y los datos estadísticos difundidos por organismos de análisis.

De acuerdo con la serie “La guerra en números”, elaborada por TResearch International y actualizada al 16 de enero de 2026, el país cerró 2025 con 32,646 víctimas de homicidio, lo que equivale a un promedio de 69 asesinatos diarios.

Sin embargo, en declaraciones públicas recientes, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que el número de homicidios en 2025 rondó los 23 mil casos, presentándolo como una caída significativa de la violencia.

La diferencia entre ambas cifras no es menor:
son más de 9,000 víctimas de distancia entre un conteo y otro.

La dimensión real del desfase

Una brecha de casi diez mil homicidios no puede explicarse como simple diferencia metodológica menor. Equivale, en términos prácticos, a:

  • Más de 750 homicidios al mes no reflejados en el discurso oficial.
  • Más de 24 víctimas diarias fuera de la narrativa pública.
  • Decenas de miles de familias cuya tragedia queda estadísticamente diluida.

El problema no es únicamente numérico: es político, social y ético.
Porque la percepción pública de la violencia depende directamente de las cifras que el poder comunica.

¿Ha bajado realmente la violencia?

Los datos históricos muestran que México lleva más de una década con niveles extraordinariamente altos de homicidio. Incluso con variaciones anuales, los registros recientes siguen muy por encima de los niveles previos a 2007.

Cerrar 2025 con más de 32 mil asesinatos no describe un país en pacificación, sino un país donde la violencia permanece estructural, aunque haya fluctuaciones estadísticas.

La diferencia entre decir “23 mil” y documentar “32 mil” no es un debate técnico:
es la diferencia entre presentar un país en mejora o un país aún atrapado en una crisis de violencia masiva.

La pregunta de fondo

Si el Estado construye su narrativa de seguridad sobre cifras más bajas que las que muestran los registros estadísticos, la consecuencia es grave:

  • Se debilita la confianza pública.
  • Se distorsiona el diagnóstico real del problema.
  • Se normaliza una violencia que, en realidad, sigue siendo extrema.

Más allá de discursos, la magnitud del fenómeno permanece:
México continúa perdiendo decenas de miles de vidas al año por homicidio.

Y ninguna narrativa optimista puede alterar ese hecho.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *