



La Ñonga.- Con gis en mano, mapas borrosos y cara de que nunca pasaron la secundaria, Trevilla Trejo y el “Mencho” fueron sorprendidos en plena clase de geografía improvisada, delineando con tiza lo que llaman “el plan maestro” para asaltar Palacio Nacional.
Según testigos, la estrategia era tan sencilla como absurda: entrar por la puerta grande, distraer a los guardias con discursos de la 4T y, de paso, borrar de la pizarra cualquier trazo que oliera a lógica. “Aquí ponemos al Congreso… aquí la mañanera… y aquí mismo nos tomamos la foto de la victoria”, balbuceaba Trevilla, mientras el Mencho lo miraba con cara de que aquello no era táctica militar sino rayoneo de kínder.
La imagen recuerda a los viejos generales que calculaban sus tiros en pizarrones polvosos, solo que esta vez no se trata de cañones ni de batallas, sino de ocurrencias recicladas, a medio camino entre la telenovela política y la narcocartografía de pasquín.
Al fondo, en letras apenas legibles, se alcanza a ver escrito “mañana, Palacio Nacional”, como si de verdad fueran a cumplir con puntualidad británica lo que en realidad no pasa de ser un garabato de sobremesa.
Mientras tanto, Palacio sigue intacto, AMLO sigue dictando misa desde el atril, y Morena sigue convencida de que la única conspiración posible es la de los medios fifís. Pero la Ñonga consiguió la prueba definitiva: los generales de gis ya comenzaron la revolución… en la pizarra.