


Combate al narcotráfico
Los acuerdos no revelados por Sheinbaum: Harfuch, clave
La relación bilateral con México entra en una nueva fase, centrada en el combate al crimen organizado y el control financiero de los cárteles por Harfuch.

Omar García Harfuch emerge como la figura clave del gobierno mexicano para coordinar, negociar y ejecutar la estrategia de seguridad conjunta con Washington.
Por José Luis Camacho Acevedo/Los Ángeles Press
Es evidente que la salida de Pablo Gómez de la Unidad de Inteligencia Financiera, apenas unas horas después de finalizar la conversación telefónica mantenida el viernes anterior entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente estadounidense Donald Trump, fue parte de los acuerdos pactados durante los 40 minutos del diálogo Al Jazeera.
La salida de Gómez para coordinar trabajos de una reforma electoral antes de las elecciones intermedias de 2027 representa una cortesía de Sheinbaum hacia la corriente política que él representa dentro del comunismo mexicano.
En tiempos del sexenio de Luis Echeverría —momento en que proliferaron numerosas “comisiones” con diversos objetivos— se decía que muchos funcionarios eran enviados “puente de plata” cuando ya no encajaban en los nuevos esquemas administrativos.
“Si quieres que algún objetivo político no se cumpla, forma una comisión para que se encargue de lograrlo.”
Tras el señalamiento del Departamento del Tesoro de EEUU a dos bancos y a la casa de bolsa Vector —propiedad de Alfonso Romo, ex jefe de la Oficina de la Presidencia durante los primeros dos años del mandato de AMLO— quedó claro el mensaje: las autoridades financieras de México, en particular la UIF bajo el mando de Pablo Gómez, no estaban logrando golpear la economía del crimen organizado como se esperaba (Wikipedia).
Por ello, se reforzó la vigilancia sobre las operaciones sospechosas vinculadas a personas políticamente expuestas, como lo sugiere el Grupo de Acción Financiera (GAFI), con especial atención a figuras como Genaro García Luna, considerado el enemigo número uno durante el sexenio de López Obrador.
Al igual que su antecesor Santiago Nieto Castillo, Pablo Gómez Álvarez rompió con el perfil bajo tradicional de los jefes de inteligencia financiera, siendo uno de los titulares más controvertidos desde la creación de la UIF en mayo de 2004, cargo que ahora ejerce Édgar Amador Zamora (Fuente: agencias, vía MSN.)
La prioridad del gobierno de Donald Trump en relación con México sigue siendo el combate a los cárteles dedicados al tráfico de drogas, especialmente el fentanilo. Tras el aplazamiento por 90 días en la imposición de aranceles a productos mexicanos con destino a EEUU, se inicia ahora una nueva etapa en esta estrategia de seguridad. En esta fase, el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, desempeña un papel clave.
La famosa lista del senador Marco Rubio en la que aparece, en grupos de diez, un importante número de políticos mexicanos de alto nivel a los que Estados Unidos considera con ligas muy estrechas con los cárteles más importantes que operan en el territorio nacional. García Harfuch ha avanzado significativamente en su coordinación con agencias como la CIA, la DEA e incluso el Departamento del Tesoro estadounidense, consolidándose como pieza estratégica en la colaboración bilateral Wikipedia.
Información reciente de marzo revela que personajes clave de seguridad en EEUU —como Kash Patel (FBI), John Ratcliffe (CIA) y Tulsi Gabbard (inteligencia)— han reconocido reuniones con Sheinbaum y García Harfuch para fortalecer la cooperación en seguridad, cuyos resultados han sido descritos como “inmediatos”.
La lista del secretario de Estado Rubio mantiene en alerta a los presuntos narco‑políticos mexicanos mencionados. En una administración caracterizada por el enfoque en la deportación masiva, la seguridad energética y la confrontación al crimen organizado, tarde o temprano los ajustes políticos llegan.